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Ciencia de la fermentación

Kvass: fermentación de pan de centeno, contenido de alcohol y en qué se diferencia de la kombucha

Cómo el kvass fermenta a partir del pan de centeno, por qué su contenido de alcohol no es una cifra establecida y en qué punto se aparta de la vía del té y el SCOBY de la kombucha.

7 min de lectura ·

¿Con qué se hace el kvass?

El kvass se hace con pan de centeno, agua y normalmente algo de azúcar o extracto de malta añadido. El catálogo de FRMNT registra el pan de centeno como sustrato, y el pan es tradicionalmente duro o seco, a veces ligeramente tostado o torrefacto antes de entrar en el recipiente. La práctica más amplia de añadir azúcar o malta para favorecer la fermentación y el dulzor está ampliamente documentada, pero no está confirmada por separado frente a la fuente interna de este producto concreto, así que trátese como práctica tradicional más que como formulación verificada.

A escala doméstica, el catálogo indica aproximadamente 300–400 g de pan por 2–3 litros de agua, con 100–150 g de azúcar o malta, con un rendimiento de unos 2–3 litros de kvass terminado. Todas estas cifras están marcadas como ilustrativas. Describen una forma más que una receta: la proporción de pan respecto al agua fija la intensidad y el cuerpo, y el azúcar es cuestión de gusto y tradición, no un parámetro de seguridad alimentaria. Nada en estas cifras funciona como control del modo en que lo hace la concentración de salmuera en un fermento de verduras.

Las variantes regionales y domésticas añaden fruta — las pasas son las más citadas — junto con menta y otros aromatizantes. Las pasas ocupan una posición doble interesante: son una adición de sabor y también, en algunas casas, el inóculo, ya que las superficies de la fruta seca portan levaduras. El catálogo las incluye entre los posibles iniciadores junto con una porción reservada de un lote anterior.

¿Cómo fermenta el pan de centeno hasta convertirse en bebida?

El pan de centeno fermenta hasta convertirse en bebida porque el horneado ya ha descompuesto el grano en una forma que los microbios pueden usar rápidamente, y la maceración en agua libera esos azúcares y dextrinas en disolución. El almidón gelatinizado durante el horneado, más aquello en lo que se haya dorado la corteza, se disuelve en el agua a medida que el pan se ablanda y se desintegra. Lo que queda es un líquido diluido, levemente dulce y aromático, capaz de sostener una población mixta de levaduras y bacterias lácticas a temperatura ambiente.

Los organismos tienen que llegar de algún sitio, y esta es la parte mecanísticamente interesante. El horneado es un paso letal — es la razón por la que el perfil de seguridad del pan difiere del de los fermentos crudos a temperatura ambiente — así que la hogaza no lleva consigo su propio cultivo de masa madre hasta el recipiente de kvass. El catálogo nombra en consecuencia dos vías: back-slop, es decir, una porción reservada de un lote anterior o pasas añadidas, o fermentación espontánea a partir de la microbiota del pan y del entorno presente de forma natural, lo que en una hogaza horneada significa microbiota adquirida después del horneado, durante el enfriado, la manipulación y el endurecimiento. Esta inferencia se desprende del propio planteamiento del catálogo y no de un estudio específico sobre la microbiología del kvass, y debe leerse con confianza media.

El kvass suele describirse como un fermento mixto láctico y de levaduras, lo cual es coherente con el modo en que FRMNT plantea los cultivos derivados del pan en general: un cocultivo en el que las bacterias lácticas acidifican mientras las levaduras producen dióxido de carbono y etanol. El catálogo no registra ninguna atribución de especies para el kvass, y este borrador no aporta ninguna. Quien quiera una lista de organismos con nombre debería tratarlo como una cuestión abierta en lugar de suponer que los repertorios de la masa madre o de la kombucha se trasladan sin más. La fermentación primaria ocurre en un recipiente tapado holgadamente; si el kvass se embotella después para carbonatarlo, el catálogo especifica ventear periódicamente.

¿Cuánto alcohol tiene el kvass?

El contenido de alcohol del kvass casero no está establecido, y FRMNT no va a ponerle una cifra. El catálogo no registra ningún valor de ABV para el kvass, y quien fermenta en casa no tiene forma de determinarlo sin una lectura de densímetro tomada antes y después de la fermentación, o sin medición de laboratorio. El kvass es un fermento con levaduras de un líquido azucarado, de modo que se produce etanol; cuánto sobrevive en un tarro concreto depende del azúcar disponible, la temperatura, la duración y la composición del cultivo, ninguno de los cuales se controla en un lote tradicional hecho con back-slop.

Dos rasgos estructurales empujan en la dirección de un alcohol bajo, y conviene enunciarlos como mecanismo y no como cifra. El primero es el tiempo: los aproximadamente 1–3 días a temperatura ambiente del catálogo son pocos para los estándares de las bebidas alcohólicas, y las fermentaciones cortas dejan azúcar sin consumir. El segundo es que el kvass no tiene ningún paso documentado que elimine etanol. La kombucha sí lo tiene — las bacterias del ácido acético en la superficie del líquido oxidan el etanol de la levadura a ácido acético — y para el kvass no se registra ninguna etapa de oxidación equivalente. Así que el kvass no es una bebida cuyo alcohol sea consumido por un segundo organismo; es una bebida cuyo alcohol está limitado sobre todo por detenerla pronto y refrigerarla.

El kvass embotellado comercialmente se vende y regula con frecuencia como bebida de bajo contenido alcohólico o sin alcohol en sus mercados de origen, y hay umbrales publicados asociados a esa clasificación. Este borrador omite deliberadamente la cifra, porque no está en la base documental de FRMNT y varía según la jurisdicción; un editor debería documentarla antes de publicar o suprimir la frase. Entretanto se mantiene la lectura conservadora: el kvass casero contiene una cantidad de alcohol no cuantificada, y el acondicionamiento secundario en botella con azúcar añadido solo puede aumentarla. FRMNT no da consejo médico, y quien evite el alcohol por motivos médicos, religiosos o personales debería tratar en consecuencia un fermento casero sin medir.

¿En qué se diferencia el kvass de la kombucha?

El kvass y la kombucha difieren en el sustrato, en el cultivo, en la arquitectura de la fermentación y en la escala temporal. El kvass fermenta una infusión de pan de centeno durante aproximadamente 1–3 días usando un back-slop de un lote anterior, pasas o inoculación espontánea. La kombucha fermenta té azucarado durante aproximadamente 1–3 semanas usando un SCOBY vivo que se traslada de lote en lote, junto con té iniciador ácido del lote anterior. En la kombucha, ese té iniciador es un control de seguridad explícito: baja el pH al rango protector de inmediato, antes de que el nuevo lote haya producido ácido propio. El kvass no tiene en el catálogo ningún control documentado equivalente, y no se afirma para él ninguna cifra de pH.

El mecanismo interno también difiere. La kombucha se describe como una fermentación secuencial: la levadura convierte el azúcar en etanol, y las bacterias del ácido acético oxidan ese etanol a ácido acético en la interfaz líquido/aire, razón por la cual el cultivo se sitúa en la superficie y por la que el recipiente debe cubrirse con tela de trama cerrada para permitir el intercambio de aire, pero nunca sellarse. El kvass es un fermento mixto derivado del pan en el que las bacterias lácticas y las levaduras trabajan juntas sin una etapa documentada de oxidación acética. La consecuencia práctica es una diferencia en el carácter ácido — el kvass se percibe como panificado y de tendencia láctica, la kombucha como marcadamente acética — pero la base a nivel de especies de esa comparación no está documentada aquí y debe leerse con confianza media.

Hay una tercera diferencia que conviene señalar porque afecta al manejo. La fermentación larga y el punto final fuertemente ácido de la kombucha le dan una posición bastante robusta; el kvass es corto, con fama de menos ácido, y tanto el catálogo como la práctica tradicional lo tratan como una bebida fresca, que se consume mejor fría dentro de una ventana breve y no como un producto estable a temperatura ambiente. El jun queda más cerca de la kombucha que del kvass en este esquema — el mismo mecanismo de SCOBY que habita la superficie, con miel y té verde en lugar de azúcar y té negro — lo que es un recordatorio útil de que es el tipo de cultivo, y no simplemente la fuente de azúcar, lo que determina el comportamiento de un fermento de bebida.

¿Cuándo hay que desechar un lote de kvass?

Deseche un lote de kvass si ve moho, si huele pútrido, a disolvente o de algún otro modo incorrecto en lugar de ácido y a pan, o si no puede dar cuenta de cómo se manipuló. La posición permanente de FRMNT sobre los fermentos a temperatura ambiente se aplica aquí sin modificación: cuando la evidencia sobre un lote concreto no es clara, el consejo es desecharlo. Un lote de kvass es barato en ingredientes y corto en tiempo, lo que hace que el coste de desecharlo sea bajo y que el argumento para pecar de cautos resulte sencillo.

La presión es el otro modo de fallo, y es físico más que microbiológico. Si el kvass se embotella para una carbonatación secundaria, la levadura viva sigue produciendo dióxido de carbono en un recipiente sellado. La instrucción del catálogo es ventear periódicamente durante el acondicionamiento en botella, seguido de refrigeración; esa orientación existe porque una botella dejada sellada y caliente con azúcar residual acumula una presión que no tiene salida. El enfriamiento ralentiza la fermentación, no la detiene, así que las botellas acondicionadas a temperatura ambiente deben tratarse como presurizadas hasta que se venteen.

Sobre la acidez, una cosa está establecida y otra no. La parte establecida: Clostridium botulinum no crece por debajo de pH 4,6, razón por la cual la acidificación es el mecanismo que hace seguros los fermentos a temperatura ambiente. La parte no establecida: el catálogo no afirma ninguna cifra de pH para el kvass, así que este borrador no sostiene que un lote dado alcance una acidez concreta en un tiempo concreto. Quien quiera esa garantía necesita medirla con tiras calibradas o un medidor, en lugar de inferirla de que la bebida sepa ácida.